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ENTREVISTAS / CONFERENCIAS / TEXTOs

Directed by: 

Jose Falconi and Mijail Mitrovic (U. Católica del Peru)

Associated Researchers: 

Prof. Serio rojas (U of Chile, Santiago Chile); Prof. Robin Greeley (University of Connecticut); prof. Elkin Rubiano (U Tadeo Lozano, Bogota)

¿Qué pasó con la teoría de la dependencia en América Latina? ¿Sigue allí con su intacta capacidad descriptiva como antaño, está escondida detrás de alguna otra, o ha sido borrada completamente del mapa de referencias?

Más allá de sus fracturas y múltiples desafíos, la teoría de la dependencia significó un salto cualitativo para la teoría social latinoamericana entre los 60 y 90 del siglo pasado, al esbozar por primera vez las causas estructurales (globales) de nuestro “subdesarrollo.” Asimismo, supuso la creación y establecimiento de metodologías propias para la región desde disciplinas tan técnicas como la economía—por primera vez no se “adaptaba” un modelo teórico a la región sino, al contrario, se creaba uno propio que podía tener alcances planetarios.

 

Si bien nunca fue una corriente uniforme, “la dependencia” se planteó como una perspectiva que llevó a un nuevo nivel el debate sobre las causas mismas del subdesarrollo, alentando a que la mirada crítica capture dinámicas sociales que –ya sea en la larga duración (como la “herencia colonial”), o en los procesos entonces aún frescos como el surgimiento de la política de masas y el ciclo desarrollista en la región– le imprimieron un sello particular a los procesos de modernización a trompicones de las sociedades latinoamericanas.  Aunque la dependencia partió de la economía política y de los debates ligados al desarrollo, sus ecos se escucharon hasta el terreno de la práctica política y artística, la teoría cultural y la historiografía en América Latina; y sus críticas llegaron desde el marxismo, la teoría política anglosajona, los estudios culturales latinoamericanos y, acaso con mayor contundencia, desde las certezas del posmodernismo desde los 80 en adelante.

 

 El hecho de que estuviera asociada a un tipo particular de desarrollismo –el de la industrialización por sustitución de importaciones- que comenzó a perder fuerza en los 80 hasta sucumbir ante el “neoliberalismo” en los 90, terminó por pasarle la factura.

¿Qué queda hoy de aquellos debates regionales? ¿Cuán “trasnochada” resulta la dependencia como categoría para el análisis social contemporáneo? ¿Cómo se ha procesado esa herencia en la discusión actual sobre el desarrollo de la región?

 

Directed by: 

Jose Falconi and Mijail Mitrovic (U. Católica del Peru)

Associated Researchers: 

Prof. Serio rojas (U of Chile, Santiago Chile); Prof. Robin Greeley (University of Connecticut); prof. Elkin Rubiano (U Tadeo Lozano, Bogota)

¿Qué pasó con la teoría de la dependencia en América Latina? ¿Sigue allí con su intacta capacidad descriptiva como antaño, está escondida detrás de alguna otra, o ha sido borrada completamente del mapa de referencias?

Más allá de sus fracturas y múltiples desafíos, la teoría de la dependencia significó un salto cualitativo para la teoría social latinoamericana entre los 60 y 90 del siglo pasado, al esbozar por primera vez las causas estructurales (globales) de nuestro “subdesarrollo.” Asimismo, supuso la creación y establecimiento de metodologías propias para la región desde disciplinas tan técnicas como la economía—por primera vez no se “adaptaba” un modelo teórico a la región sino, al contrario, se creaba uno propio que podía tener alcances planetarios.

Si bien nunca fue una corriente uniforme, “la dependencia” se planteó como una perspectiva que llevó a un nuevo nivel el debate sobre las causas mismas del subdesarrollo, alentando a que la mirada crítica capture dinámicas sociales que –ya sea en la larga duración (como la “herencia colonial”), o en los procesos entonces aún frescos como el surgimiento de la política de masas y el ciclo desarrollista en la región– le imprimieron un sello particular a los procesos de modernización a trompicones de las sociedades latinoamericanas.  Aunque la dependencia partió de la economía política y de los debates ligados al desarrollo, sus ecos se escucharon hasta el terreno de la práctica política y artística, la teoría cultural y la historiografía en América Latina; y sus críticas llegaron desde el marxismo, la teoría política anglosajona, los estudios culturales latinoamericanos y, acaso con mayor contundencia, desde las certezas del posmodernismo desde los 80 en adelante. El hecho de que estuviera asociada a un tipo particular de desarrollismo –el de la industrialización por sustitución de importaciones- que comenzó a perder fuerza en los 80 hasta sucumbir ante el “neoliberalismo” en los 90, terminó por pasarle la factura.

¿Qué queda hoy de aquellos debates regionales? ¿Cuán “trasnochada” resulta la dependencia como categoría para el análisis social contemporáneo? ¿Cómo se ha procesado esa herencia en la discusión actual sobre el desarrollo de la región?

 

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Jose Falconi and Mijail Mitrovic (U. Católica del Peru)

Associated Researchers: 

Prof. Serio rojas (U of Chile, Santiago Chile); Prof. Robin Greeley (University of Connecticut); prof. Elkin Rubiano (U Tadeo Lozano, Bogota)

¿Qué pasó con la teoría de la dependencia en América Latina? ¿Sigue allí con su intacta capacidad descriptiva como antaño, está escondida detrás de alguna otra, o ha sido borrada completamente del mapa de referencias?

Más allá de sus fracturas y múltiples desafíos, la teoría de la dependencia significó un salto cualitativo para la teoría social latinoamericana entre los 60 y 90 del siglo pasado, al esbozar por primera vez las causas estructurales (globales) de nuestro “subdesarrollo.” Asimismo, supuso la creación y establecimiento de metodologías propias para la región desde disciplinas tan técnicas como la economía—por primera vez no se “adaptaba” un modelo teórico a la región sino, al contrario, se creaba uno propio que podía tener alcances planetarios.

Si bien nunca fue una corriente uniforme, “la dependencia” se planteó como una perspectiva que llevó a un nuevo nivel el debate sobre las causas mismas del subdesarrollo, alentando a que la mirada crítica capture dinámicas sociales que –ya sea en la larga duración (como la “herencia colonial”), o en los procesos entonces aún frescos como el surgimiento de la política de masas y el ciclo desarrollista en la región– le imprimieron un sello particular a los procesos de modernización a trompicones de las sociedades latinoamericanas.  Aunque la dependencia partió de la economía política y de los debates ligados al desarrollo, sus ecos se escucharon hasta el terreno de la práctica política y artística, la teoría cultural y la historiografía en América Latina; y sus críticas llegaron desde el marxismo, la teoría política anglosajona, los estudios culturales latinoamericanos y, acaso con mayor contundencia, desde las certezas del posmodernismo desde los 80 en adelante.

 El hecho de que estuviera asociada a un tipo particular de desarrollismo –el de la industrialización por sustitución de importaciones- que comenzó a perder fuerza en los 80 hasta sucumbir ante el “neoliberalismo” en los 90, terminó por pasarle la factura.

¿Qué queda hoy de aquellos debates regionales? ¿Cuán “trasnochada” resulta la dependencia como categoría para el análisis social contemporáneo? ¿Cómo se ha procesado esa herencia en la discusión actual sobre el desarrollo de la región?